De
nuevo volvíamos al Valle del Lozoya, para realizar por primera vez, la ruta
histórica, denominada de Juana La Beltraneja, que une las localidades de
Buitrago de Lozoya y Gargantilla de Lozoya.
Este
camino fue el que recorrió, en el año 1470, Juana de Trastámara, “La Beltraneja”, para desposarse por
poderes con el Conde de Guyena, hijo del rey Carlos VII de Francia, en la
ermita de Santiago, situada a las afueras de Gargantilla de Lozoya.
El
hecho, no muy conocido, supuso la proclamación por parte de su padre el rey
Enrique IV, de Juana La Beltraneja, como heredera a la corona de Castilla,
rompiendo el pacto de los Toros de Guisando, en el que se reconocía a su tía
Isabel como heredera.
Juana,
de ocho años de edad, se encontraba custodiada en la fortaleza de Buitrago por
la poderosa familia de los Mendoza. Desde allí el cortejo castellano, acudió a
la ermita de Santiago y el cortejo francés lo hizo desde el Monasterio de Santa
María del Paular.
Fruto
de esa proclamación, entre los años 1475 y 1479, tuvo lugar la guerra de
sucesión a la corona de Castilla, entre partidarios de uno y otro bando. El
matrimonio no llegó a consumarse, pues el Conde de Guyena, falleció dos años más
tarde en Francia, sin haberse conocido.
Realizamos
la ruta en sentido inverso, comenzando en Gargantilla de Lozoya, a fin de
evitar las fuertes subidas próximas a Buitrago. A poco del comienzo, llegamos a
la ermita de Santiago del siglo XIII, en su primera construcción, hoy en ruinas.
Después
de salvar un tramo del camino encharcado, por las lluvias recientes caídas,
llegamos al pueblo de Pinilla de Buitrago en la ladera de los Montes
Carpetanos.
Continuamos
caminando y tras recorrer un sendero de bajada pronunciada, cruzamos el Arroyo
de Riosequillo. Atravesamos el paraje de los Tercios de la Trinidad, lugar de antiguos
cultivos de rotación trienal o por tercios.
De
nuevo, una vereda de bajada pronunciada nos llevó hasta el Arroyo de la
Trinidad, que cruzamos por el puente de Cal y Canto, del siglo XVI, de un solo
ojo y arco de medio punto. Continuamos hasta Buitrago, donde finalizamos la
marcha.
Excelente
ruta, de gran belleza, que discurre por verdes prados, con abundante agua, entre
encinas, fresnos, chopos y robledos, a lo que hay que añadir su componente
histórica. Como dicen en mi tierra: “miel
sobre hojuelas”…
Isaac




























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