Pasado
el tren de borrascas que hemos soportado en las últimas semanas, en un día
soleado, luminoso y con temperatura casi primaveral, recorrimos la ruta que va
desde Patones de Abajo hasta Torrelaguna, pasando por Torremocha del Jarama.
La
ruta siguió en gran parte el antiguo trazado del canal de Cabarrús, canal construido
en la segunda mitad del siglo XVIII, en tiempos del rey Carlos III, que regaba
las tierras de Patones, Torremocha y Torrelaguna. Esta vía de agua, hoy parcialmente
destruida, tenía una longitud de 12 kilómetros y unía las cuencas de los ríos
Lozoya y Jarama.
El
conde de Cabarrús. ilustrado y afrancesado, asesor financiero de la corona y
prestamista del rey, puso en marcha este proyecto, construyendo puentes,
acueductos y casas de guarda para los vigilantes del canal, con el fin de
transformar las tierras de secano en cultivos de regadío.
Comenzamos
la marcha en Patones de Abajo y caminando en medio de campos de viñedos, de
olivos y de cereales, alcanzamos la villa de Torremocha del Jarama. Pasamos por
delante de la iglesia de San Pedro Apóstol, inicialmente románica del siglo XIII
y posteriormente ampliada y reformada por el Cardenal Cisneros en el siglo XV,
en estilo renacentista.
Tras
un leve refrigerio en la plaza Mayor de Torremocha, continuamos nuestro camino
por una pista de tierra, con almendros que ya apuntaban sus nuevos brotes, el
río Jarama a nuestra izquierda y la villa de Uceda en lo alto de los cortados
del río.
Llegamos
hasta la llamada Casa de Oficios, hacienda del conde, construida en el siglo
XVIII por el Conde de Cabarrús, de estructura cuadrada y estilo neoclásico, que
sirvió para llevar desde allí la administración del canal y de las propiedades
que tenía en la Vega de Uceda.
El
camino de la Laguna Alta, en medio de extensos campos de cultivos de secano,
principalmente cereales, propios de la meseta castellana, nos llevó a
Torrelaguna por el lado de la ermita de La Soledad, antiguo humilladero, que
tuvimos ocasión de visitar.
Finalizamos
la ruta en la plaza Mayor, donde se encuentran dos de los monumentos promovidos
por el Cardenal Cisneros, la iglesia de Santa María Magdalena, gótica del siglo
XV y el antiguo pósito, hoy casa consistorial.
En
un día espléndido, disfrutamos de un ruta prácticamente llana, en un paisaje de
meseta castellana, terminando en una villa monumental, que debe su patrimonio
al todopoderoso Cardenal Cisneros, hijo de la villa…
Isaac

































Gracias por vuestra colaboración Antonio, Begoña ,Encarni y por supuesto a nuestro querido Issac que hace que el blog sea mucho más interesante ,gracias por todo
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