Nuestras
andanzas nos llevaron esta vez, al encuentro de uno de los lugares que el Cid
Campeador recorriera en la segunda mitad del siglo XI, como consecuencia de su
destierro, decretado por el rey castellano Alfonso VI.
Las
gestas de Rodrigo Díaz de Vivar durante este periodo, fueron recogidas en el
gran poema épico de la literatura española, conocido como El Cantar del Mío
Cid. La tradición cuenta que Jadraque, y su fortaleza fueron conquistados por
el Cid, como se recoge en algunos versos del famoso poema:
“Anduvieron de noche que vagar no se dan;
Do dicen Castejón, el que es sobre el Henares,
Mío Cid se echó en celada con aquellos que él trae…”
Según
varios historiadores el Castejón sobre el Henares, se trataría hoy de Jadraque,
dada su situación privilegiada en el valle del río.
Nuestra
primera visión, fue el cerro donde se asienta el castillo que en el siglo XV
construyera el Cardenal Mendoza, como fortaleza y palacio renacentista. Es
conocido como “Castillo del Cid”, pues
fue habitado por el hijo mayor del Cardenal, llamado Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza,
al que la reina Isabel le concedió el título de Conde del Cid.
Visitamos
la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de estilo barroco, construida en el
siglo XVII y qué entre sus obras de arte, conserva el cuadro de Zurbarán realizado
en 1661, Cristo recogiendo sus vestiduras después de la flagelación y el Cristo
de los Milagros, talla del crucificado, atribuida a Pedro de Mena.
Gaspar
Melchor de Jovellanos, el más importante representante del movimiento ilustrado
en España, llegó a Jadraque a principios de junio de 1808, enfermo y habiendo
perdido parte de la visión, después de estar siete años encarcelado en el
castillo de Bellver de Palma de Mallorca.
Se
alojó en la casa-palacio de su amigo y preceptor Juan Arias de Saavedra, donde en
una sala, conocida como la “saleta de
Jovellanos”, se conservan unas pinturas realizadas por él, su mayordomo y
Goya, que acudió a visitarle. En este mismo palacio se encuentran el museo de
la Guarnicionería y el del poeta local José Antonio Ochaíta.
Del
convento de los Capuchinos, fundado por la Duquesa del Infantado en el siglo
XVII, sólo se conservan la iglesia y una talla procesional, de Cristo con la
cruz a cuestas, obra de Martínez Montañés.
Agradecemos
a Javier, guía de la visita, las explicaciones dadas durante la misma. Terminamos
nuestra excursión por tierras del Cid, degustando excelentes manjares del
lugar, que nunca vienen mal…
Isaac
No hay comentarios:
Publicar un comentario